La blefaroplastia se trata de una intervención que tiene el objetivo de eliminar el exceso de piel en la zona de los párpados. Se realiza tanto para mejorar el aspecto y la funcionalidad de la mirada, como para mejorar la visión y aportarle al rostro un aspecto más fresco, descansado y rejuvenecido.
Existen dos técnicas para realizar este procedimiento. Por una parte, se puede hacer de forma tradicional con un bisturí. Y, por otra parte, se puede optar por usar la tecnología láser. Asimismo, con ambos procedimientos se logra un resultado satisfactorio para el paciente.
A continuación, te explicamos las características de ambas técnicas.

Blefaroplastia tradicional
La blefaroplastia tradicional es una intervención quirúrgica, de carácter estético, que está orientada a mejorar el aspecto de la mirada o corregir los problemas visuales en los casos en los que el párpado se encuentra tan caído que tapa de forma parcial o total el ojo. Existen dos tipos de blefaroplastia: superior e inferior.
- La blefaroplastia superior se lleva a cabo a través de una incisión en el párpado superior, se extrae el exceso de piel y se sutura en los pliegues del párpado, de manera que no queden marcas visibles.
- La blefaroplastia inferior. Existen dos vías por las que realizar el procedimiento:
- Vía subciliar: la incisión se hace siguiendo la línea de las pestañas.
- Vía transconjuntival: la incisión se hace por dentro del párpado, de manera que se evita una cicatriz externa.
Tanto la blefaroplastia superior, como la inferior y la completa, se caracterizan por ser intervenciones rápidas, seguras y poco invasivas. Son cirugías ambulatorias en las que se usa anestesia local y sedación, y por las que al finalizar, si el paciente se encuentra bien se marcha a casa.

Blefaroplastia láser
La blefaroplastia láser se caracteriza por utilizar como herramienta la tecnología láser de CO2 o el plasma ionizado (Plexr). Primero se aplica una crema anestésica, y, en el caso de que el paciente lo requiera se le suministra sedación. Después, el cirujano pasa el láser sobre el párpado haciendo una pequeña incisión y hace unas quemaduras controladas en la zona, lo que genera una retracción de los tejidos. De esta manera, no queda cicatriz.
Con esta técnica se obtienen numerosos beneficios entre los que se encuentran:
- La reducción del tiempo de operación, 1 hora aproximadamente.
- Un tiempo de recuperación reducido, alrededor de una semana.
- Menor dolor.
- Menos inflamación de la zona intervenida.
- Una menor aparición de hematomas.
- Resultados naturales.
En definitiva, a través de la tecnología láser se logra un resultado más preciso.
Recomendaciones para el postoperatorio
Se aconseja en ambos casos evitar frotarse los ojos, no usar lentillas durante unas semanas, hidratar esa zona, evitar la exposición al sol y aplicarse protección solar. En caso de tener dolor, se puede aplicar hielo en el área, además de seguir las pautas que proporcione el especialista.
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